Todo empezó con Roberto.
Durante años, Roberto fabricó parrillas y asadores en su taller. Lo hacía casi como un ritual, con las manos, con paciencia, con ese oficio que ya no se enseña en ningún lado. Para él era más un cable a tierra que un negocio.
Con el tiempo, sintió que era momento de dar un paso al costado. Pero antes de bajar la persiana, tomó una decisión que no era obvia: en vez de cerrar y llevarse todo con él, buscó a quién pasarle la posta. Buscó que su oficio no se perdiera.
Nos eligió a nosotros.
Somos Juanse y Tomás, dos amigos de Olavarría, uno diseñador industrial y el otro ingeniero industrial. Teníamos ganas de emprender, ambición de crecer, y de golpe apareció Roberto ofreciéndonos algo que no se compra: años de trabajo, una marca hecha a pulmón y la confianza de que íbamos a estar a la altura.
Nos puso una sola condición: que la marca siguiera llevando su nombre. Robert Parrillas. Y así va a seguir siendo, siempre. Porque sin él, nada de esto existiría.
Hoy fabricamos desde un pequeño galpón acá en Olavarría, sumando máquinas de a poco, dando pasos firmes. Trabajamos con acero inoxidable 304, cuidando cada corte, cada soldadura, cada terminación. Nos obsesiona hacer las cosas bien: calidad, diseño y proceso. Que cada parrilla o asador que sale de nuestro galpón sea de esos productos que se compran una vez en la vida.
Somos inquietos. Queremos más. Pero siempre con pasos firmes y honrando lo que Roberto nos dejó.
Gracias por ser parte de esta historia.